26 de abril de 2008

Deu no La Razón

PRIMER SHOW DEL BRASILEÑO EN EL LUNA PARK

Roberto galán

Ante una multitud, el autor de grandes hitos volvió a actuar en el país tras una década. Fiel a su estilo romántico, el cantante complació a sus fans y hasta les regaló cientos de rosas.


Caras contentas, amplias sonrisas, voces tarareando los recientes clásicos escuchados, y hasta un Carlos Bianchi moviendo sus caderas al compás de la melosa "Amada, amante". Síntomas, todos, de lo bien que la pasó la multitud que anoche se hizo presente en el primer show, de tres, que Roberto Carlos brindó en el Luna Park.

El concierto, de estética ochentosa (por las luces, la escenografía, la numerosa orquesta y ese inicio tipo programa televisivo de esa década) tuvo media hora de retraso, lo que incrementó la ansiedad de un público -promedio cuarenta y pico- que encontró lo que fue a buscar: a su ídolo (¿una suerte de Sandro brasileño?), que a los 65 años conserva esa voz marca registrada, mantiene una estrecha relación con sus fieles seguidores, a los que les susurra constantemente, y es generoso a la hora de cantar todos los hits. Hasta ratificó su faceta de artista amoroso cuando, al final, le arrojó a sus "meninas" cientos de rosas rojas. Un galán, Roberto.

Vestido con un luminoso atuendo blanco, con ese inconfundible peinado, Roberto Carlos causó furor cuando apareció en el escenario. Luego de los aullidos ensordecedores y para provocar aún más, suspiró micrófono en mano y arrancó cantando "Emociones", "Qué será de ti" y la seductora "Detalles". Luego, con su fluido castellano, dijo con los ojos entrecerrados: "Los extrañaba, che. Gracias por el cariño de siempre". Llegó el turno de "Mi cacharrito", "Mujer pequeña" y un homenaje emotivo a su ex mujer, María Rita (que murió en 1998), a quien le dedicó el tema "Acróstico": en la pantalla gigante se transcribía la letra y se formaba la frase "María Rita meu amor". Después, para enfatizar su sentimiento hacia ella, diferenció el amor de la pasión. Pidió calma ante la incesante solicitud de canciones que surgía entre tema y tema. Nada amarrete, complació a todos: cantó "Propuesta", la pegadiza "Un gato en la oscuridad", la conocida "La distancia", y hasta pidió permiso por atreverse a cantar a Gardel, cuando interpretó dignamente "El día que me quieras".

El epílogo asomaba. Las palmas acompañaron a "Amigo", y el final, con "Jesucristo", tuvo de pie a un Luna Park que desbordaba mística y devoción.

Con los últimos acordes, Roberto Carlos abandonó el escenario, al que volvería de inmediato para regalar las más esperadas canciones: la mencionada "Amada, amante" y su opera magna, la que reza que le gustaría tener un millón de amigos, la que tiene esa letra capaz de hacer olvidar, al menos por un rato, cualquier pálida.

por javier firpo

3 comentários:

  1. Quem diria, Roberto Carlos quis um dia ter um milhão de amigos, e hoje pode se orgulhar de ter também "un millón de amigos y así más fuerte poder cantar". Saludos a don Roberto Carlos en Argentina, y saludos a Don Felipe Bateria Moura, por mais esta informação para nós.

    Esse menino é grande...

    Abraços,
    Vinícius Faustini

    www.emocoesrc.blogspot.com

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  2. Nosso Rei tem muito mais de 1 milhão de amigos! É sucesso onde quer que vá.
    Um abraço,
    Leda Martins.

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  3. JA PAROU PARA PENSAR AMORE MIO QUE 1 MILHÃO DE AMIGOS JA FICOU PARA TRAS...VOCE TEM MILHÕES DE AMIGOS QUE TE QUEREM MUITO....E ADORAM A SUA MUSICA.......AMORE MIO!!!!!!ESTOU FELIZ POR VOCE.....

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